Joyas industriales ´durmientes´

La Ceramo y Bombas Gens, dos joyas del legado arquitectónico de Valencia, amenazan ruina ante la pasividad de las administraciones Una nueva asociación organiza rutas para promover la conservación de este legado

11.04.2014

Hortensia García | Valencia Eclipsada por el notable patrimonio histórico de Valencia, la arquitectura industrial, salvo honrosas excepciones, languidece en la ciudad víctima del olvido y de la falta de inversiones y de ideas para su reutilización. El plan Nacional de Patrimonio Industrial (2001-2010) intentó despertar el interés por el legado industrial, pieza fundamental de la historia de los dos últimos siglos, y catalogó más de un centenar de edificios, entre ellos la fábrica de la Tabacalera y la Estación del Grao. El objetivo era que las administraciones locales los protegieran y rentabilizaran socialmente. El plan se topó con la indiferencia en su aplicación de la mayoría de comunidades autónomas.

Pese a estar incluida en el citado plan nacional, la Tabacalera fue derribada parcialmente para construir un nuevo ayuntamiento y varios bloques de viviendas de alto standing. Sólo después del derribo se declaró el edificio Bien de Relevancia Local. La Estación del Grao sigue su proceso de degradación y expolio mientras espera el proyecto de rehabilitación.

La ubicación muchas veces de las construcciones industriales en espacios urbanos privilegiados ha supuesto una amenaza añadida para estos edificios que no han escapado a la especulación urbanística. Sus propietarios, públicos o privados, se resisten a solicitar la declaración como bien protegido del patrimonio industrial por las dificultades que implica asumir la responsabilidad de su conservación y por las posibles limitaciones de uso.

Ante la pasividad de las administraciones son los colectivos ciudadanos los que se organizan para promover la conservación y el uso de estos antiguos espacios industriales, todavía desconocidos e infravalorados. Fue precisamente un colectivo ciudadano el que salvó de la piqueta el antiguo matadero de la Petxina de Valencia, reconvertido en polideportivo y biblioteca municipal y uno de los mejores ejemplos de recuperación de edificios industriales de la ciudad.

El patrimonio industrial «durmiente» de la ciudad cuenta desde esta semana con un aliado, un nuevo colectivo en defensa de los edificios industriales. Se trata de la Asociación de Patrimonio Industrial de la Comunitat Valenciana (Apiva) que nace con intención de vigilar y denunciar la pérdida de este patrimonio y promover su conservación. Su presidenta, Diana Sánchez Mustieles, doctora en Arquitectura, lleva tiempo dedicada a esta labor a través de su blog (patrindustrialquitectonico.blogspot.com.es).

La nueva asociación tiene previsto organizar rutas urbanas por el patrimonio industrial para fomentar su conservación. «Queremos explicar la historia de estos edificios, que son grandes desconocidos, mucha gente no sabe cuál era su uso y la importancia histórica que tienen por ejemplo en la toponimia». Como ejemplo Diana Sánchez cita la chimenea industrial ubicada en el número 10 de la avenida Serrería, integrada en un bloque de viviendas modernas. Se trata de la chimenea de una antigua fábrica de madera, una serrería, que es precisamente lo que da nombre a esta importante avenida.

Apiva tiene previsto poner en marcha varias rutas. Una de ellas comprendería las fábricas de Bombas Gens y la Ceramo, en la avenida Burjassot. Se trata de dos importantes ejemplos de arquitectura industrial muy amenazados. La fábrica de Bombas Gens (1930), donde se construían bombas de agua, es un ejemplo único de arquitectura industrial «art déco» y lleva el sello del arquitecto Borso di Carminati. El edificio, sufrió hace poco un incendio tras años de abandono.

El último dueño de Bombas Gens, que incomprensiblemente sólo tiene protegida la fachada principal y parte de la trasera, tenía previsto construir un hotel, un aparcamiento y un supermercado.

El proyecto ha naufragado en medio de la crisis económica y el edificio podría pasar ahora a manos de la Sareb. El ayuntamiento, presionado por los vecinos que reclaman que la fábrica se conserve y reutilice para equipamiento del barrio, ha lanzado una propuesta al dueño para trasladar la edificabilidad a otro punto de la ciudad.

La Ceramo (1855) , donde se fabricaron los azulejos que decoran edificios tan emblemáticos como el Mercado de Colón y la Estación del Norte, sería otra parada obliga en la ruta. La fábrica de un llamativo estilo neomudejar, está destinada a equipamiento público, pero el ayuntamiento todavía no ha pagado los 2,2 millones de euros que el dueño reclama en el proceso de expropiación.

El puerto y su entorno serían escenario de otra ruta donde destaca un conjunto de almacenes portuarios, las naves de Juan Verdeguer, cuya recuperación presenta un resultado desigual. Las naves pasaron a manos del ayuntamiento dentro del proceso de reparcelación del PAI del Camí Hondo del Grao. Parte de los almacenes, han sido rehabilitados por

Font: Levante EMV

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